21 de Agosto
Rev. Melissa Campbell-Langdell 
En el libro estupendo de Benyamin Cohen llamado “Mi Año con Jesús,” un judío ortodoxo describe como su fe fue apoyado por la experiencia de asistir a iglesias cristianas. Una de las cosas sorprendentes para él cuando el asiste a las iglesias es el concepto de que Moisés fue un tipo ordinario, como si Dios pudiera hablar con cualquier persona.
Él lo describe así:
“Como judíos, nos enseñan que cuando Dios dio los diez mandamientos en el monte Sinaí, primero empezó a hablar con toda la población judía que estaba allí. Su voz era tan “poderosa” como el Todopoderoso. Así que Dios dio el resto de los mandamientos a Moisés, quien, por turno, pasaba los mandamientos a los demás…. En toda la historia bíblica [judía], Moisés fue el único humano que podía hablar directamente con Dios.”[1]
In all Jewish biblical history, Moses is the only human to speak directly to God.
El punto que hace Cohen aquí es que Moisés no es cualquier hombre regular. Moses isn’t some regular Joe. Esta lectura del libro de Éxodo trata no solamente de una historia individual, pero trata de una leyenda. Porque algunos han notado que esta historia de sacar al héroe de una canasta es muy semejante a lo que pasa en la Leyenda de Sargón, otra leyenda del medio este de aquella época.[2] Moisés es único, not some regular Joe. Es un tipo lejendario.
De la misma manera, en el evangelio hoy, escuchamos que Jesús no es un tipo regular de Nazaret. In the same way, it is reaffirmed in the Gospel today that Jesus isn’t just some dude from Nazareth. De hecho, Él es “el Mesías, el Hijo de Dios viviente,” como dice Pedro. Ahora, la palabra “Hijo” aquí es interesante, porque puede ser literal, pero también si regresamos al libro de Éxodo, veremos que también puede significar Israel, un rey, o una persona muy sabia. Lo importante es el mensaje de que Jesús tiene una relación especialmente íntima con Dios, y que es un agente de la voluntad divina.[3] Aquí está reafirmado el hecho de que Jesús no es un tipo ordinario. Ahora, después de la mención del excepcionalismo de Jesús, hay algo interesante. 
Para entender esa situación, tienen que entender que Cesárea de Filipo era un lugar muy importante para la alabanza del dios Pan.[4]   Pero Jesús no quiere arrasar al templo de Pan para construir uno igual a Él. No, en vez de construir un nuevo templo a Jesús con un ídolo construido en forma de El (que escuchamos de Moisés que no podemos hacer), Jesús empieza a construir su iglesia con personas. Dice a Simón Pedro, tu nombre es como piedra, tú vas a ser una piedra, un ladrillo para construir mi iglesia. Porque Pedro es un ejemplo del tipo de persona fiel con quien Jesús cuenta para construir su iglesia. 
En vez de construir una comunidad exclusiva como la de la mayoría de los templos Romanos, Jesús quiere tener una comunidad inclusiva, como la que queremos tener aquí hoy en día, una alternativa al ejemplo del mundo alrededor.[5] Jesus is standing on the traditional ground of another God, Pan, but he doesn’t want to play by the culture’s rules and just make a stone temple. He wants to found a church based on faithful people.
En vez del orden típico en que uno es el maestro, Jesús establece una comunidad donde todos tienen que tratar de seguir las enseñanzas que Él ha dado. Como dice en la primera carta de Pedro, somos como piedras vivas (2:5), todos siguiendo en los pasos de Pedro.[6] We are the living stones building the church day by day. 
Porque los edificios son bellos, pero la gente es lo que hace la iglesia. The people make the church. La gente asiste a la misa y hacen los ministerios de la iglesia. Pueden saber que el San Pedro en Roma es una Iglesia, pero el San Pedro humano es la base verdadera de la iglesia. Él fue una persona de carne y hueso, igual a cada uno de nosotros, y una piedra viva igual a nosotros. St. Peter’s in Rome may be a church, but the real base of the church was the human St. Peter.
Y construir esta comunidad inclusive significa que tenemos que escuchar a lo que dice San Pablo aquí cuando dice que tenemos varios dones, pero somos un cuerpo. Esto realmente me parece verdadero, viendo a la iglesia de Todos los Santos, Oxnard hoy. 
Hay gente que pueden contribuir económicamente, y esto es necesario, pero hay otros que pueden dar solamente un poco de dinero pero dan de sus otros dones—trabajando en la oficina y en los anuncios, en el jardín o ayudando con la misa. Tenemos varias habilidades pero ningún don de Dios es mejor que el otro, y ningún don esta dado a nosotros para mantener solamente para nosotros. Lo importante es ser una iglesia más unida, más completa, a stronger whole, el Cuerpo de Cristo en el mundo. The Body of Christ in the world.
Y a veces estamos rotos, como el pan en el altar, a veces luchamos, pero también regocijémonos con Jesús y estaremos hechos enteros otra vez al compartir el Pan y el Vino. Comer el pan quebrado y el vino derramado cada semana nos hace sentir completos de nuevo. Eating broken bread each week feeds us and makes us whole again.
San Pablo nos dice que tenemos que dar lo que somos, estas piedras vivas que somos, como un sacrificio vivo. Y esto es correcto, porque tenemos que dar a la iglesia desinteresadamente, sin pensar en nosotros mismos. Pero, ¿significa esto que no podemos tener una vida normal y feliz? Does this mean that you can’t have a happy and normal life? No necesariamente. 
En el servicio de la Quinceañera, hay un momento en que la señorita dice “Te ofrezco, Dios, mi juventud…” Yo siempre digo a las señoritas que estoy preparando que esto no significa que no van a poder tener una vida normal y feliz, pero que en cada cosa que hacen; están prometiendo que van a pensar en Dios primero. You don’t give up a normal life as much as you do everything you would (within reason), but always put God first. Of course, that tends to change things a bit. Es verdad que su mundo si va a estar cambiado cuando pone a Dios en primer lugar. 
Pero nuestros dones no están dados solamente para nosotros, porque Dios nos da dones para compartir en el ministerio de la iglesia y para mejorar al mundo. 
God doesn’t give us gifts so we can hang onto them; gifts are made to share! Esto es algo que he aprendido de Uds. I have learned this from you.
Un comentarista dice algo importante sobre este pasaje de la carta de San Pablo a los Romanos. Dice que, aunque no debemos pensar en nosotros mismos más de lo que debemos pensar, también no debemos pensar menos de nosotros mismos de lo que debemos pensar. Algunos de Uds. han compartido que fue solamente cuando alguien vio algo en Ud. que fue un don para compartir con la iglesia que Ud. vio que pudiera tener un ministerio aquí. 
Yo les doy ánimo que deben darse ánimo unos a los otros, y si ven un don que tiene uno de Dios, hablen con esa persona, para que pueda pensar bien de sí mismo y saber del ministerio que puede compartir con la iglesia y con el mundo.[7] Posiblemente no ha notado su don particular de Dios.
Tenemos varios dones, pero una misión. Somos varias partes del Cuerpo de Cristo. 
¿Cómo van Uds. a vivir eso hoy? How are you going to live into this today?
 
 
 


[1] Benyamin Cohen, My Jesus Year (New York: HarperCollins, 2008), 88.
[2] Thomas B. Dozeman, “Notes to Exodus”, New Interpreter’s Bible (Nashville: Abingdon Press, 2003).
[3] Warren Carter, “Notes to Matthew,” New Interpreter’s Bible.
[4] Ibid.
[5] Ibid.
[6] Inspired by Feasting on the Word: “Matthew 16:13-20”, Year A, Vol. 3.
[7] Rochelle A. Stackhouse, “Pastoral Notes on Romans 12:1-8,” FOTW Year A, Vol. 3.

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